Hoy culpo a la luna de todos mis males, de hipnotizarme con su brillo y belleza,
la culpo por hacerme perder la cabeza, por envolverme entre sus sombras y sus aires de grandeza.
Maldigo su perfección y la forma en que brillan sus ojos cuando la miran, maldigo el día en que decidi verte de una forma diferente, y maldigo el momento en que me permiti el dejarte entrar.
Culpo a la luna por presenciarlo todo, la culpo por no detenerme, por incitarme, por provocarme, por alentar mis impulsos y dejar acercarme.
Nos miraba desde lejos altanera y presuntuosa, tan hermosa, elegante, enigmática e inalcanzable, se burlaba del destino y del como 2 caminos se encontraron por un mágico accidente y es ahora que me pregunto, observándola con miedo, si se dignará a mostrarse de nuevo; tan culpable fué ella como lo soy yo en este momento, tan culpable e hipnotizada por su brillo y mi reflejo, en aquellos dos espejos que simplemente me miraban.
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