He hablado mucho del olvido, del como seguir cuando hay algo que te ancla a la peor parte del camino, a esa parte que no quieres recorrer por segunda vez pero al mismo tiempo te niegas a dejar del todo por una vil costumbre a la "estabilidad", pero ¿de qué sirve? para que gastar tiempo olvidando si puede ser diferente, si se puede invertir en instantes de mágica inestabilidad, irrepetibles y memorables, indescriptibles y mios al final...
Hay muchas cosas que me maravillan, infinidad de aromas, colores, sonidos; una lista interminable de emociones que reviven dia a dia, con cada mirada, sonrisa y palabra emergen de la nada sin miedo a ser vistas, divisadas por un navio totalmente ajeno al mar que las rodea.
Continúo con sonrisas, como su presencia llena silencios interminables creando instantes eternos, convirtiendo segundos en horas; deteniendo el dia, el momento; cambiando el sentido de la tierra y sus movimientos. Cuando el respirar al unísono parece más importante que el paso del tiempo que nos limita con su pulso constante e inevitable.
Podría escribir por siempre, narrar mi vida y emociones tecla a tecla, letra a letra sin parar, fué asi como miles de relatos nocturnos se han escrito a lo largo de mis dias hasta que al fín me doy cuenta que el hacerlo no es real, puedo documentar cada momento, cada respirar, pero no tendría sentido si no lo viviera por completo, no tendría sentido el escribirlo nadamás.
Porqué escribir algo cuando se puede gritar, cuando el decirlo es mas fuerte que un par de miradas cuando se unen inesperadamente, sin haberlo planeado del todo. Talvez si esté cambiando, aunque existe otra teoría, aun más valida que las anteriores forjadas en torno a mi existencia y proceder, esa teoría es la mia, teoría en la cual justifico comportamiento y reacciones por oportunidades negadas, por no dejarme ser, sino intentar que fuera. En fin, no tiene caso retomar falsas ideas cuando se es feliz, no tiene caso detenerse ¡cuando se puede sentir!
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