Una hermosa sonrisa con un toque de inocencia ronda mi alma como un lobo a su presa...
Se acerca poco apoco y va dejando a su paso una estela de memorias vagas y un tanto confusas que llegan a concretarse poco apoco si las miras a través de un cristal.
Me hundo en una risa ingenua y alcanzo a crear conexiones inimaginables dentro de mi propio espíritu.
Una melancólica y pequeña sonrisa, sonrisa ingenua de un niño atrapado en el reflejo de algo que no es en realidad.
Ingenuidad de niña, ingenuidad infantil, que me lleva de la mano a recorrer la historia de mi vida por tercera vez, a través de pasadizos y puertas que se cierran a mi espalda, puertas que no abren con tan solo tocarlas sino que es necesario una llave de sinceridad para abrirlas por completo, como se abre un corazón ante la cara de un niño sonriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario